Mujeres en la paleontología chilena: Estudio revelabrechas actuales e invisibilización de las pioneras

Aunque la presencia femenina en esta disciplina ha crecido en los últimos años, las
investigadoras en Paleontología aún enfrentan desafíos relacionados con liderazgo
académico, visibilidad científica y acceso a oportunidades de desarrollo.

Así lo revela el estudio “La huella de las mujeres en la paleontología chilena”, publicado en la
revista Paleontología Mexicana y liderado por la Dra. Ana Valenzuela-Toro, investigadora del
Centro de Investigación y Avance de la Paleontología e Historia Natural de Atacama (CIAHN
Atacama). En la investigación también participaron las paleontólogas Ximena Robles Cornejo
de la Universidad de Atacama, Ivana Tapia de CIAHN Atacama, junto a Ana M. Abarzúa y
Karen Moreno de la Universidad Austral de Chile.
“Este estudio ofrece un diagnóstico sobre la participación de las mujeres en la paleontología
chilena. Buscamos entender dónde están y qué hacen las paleontólogas, y en qué temáticas
se desempeñan”, explica la Dra. Valenzuela-Toro.
Para elaborar el diagnóstico, el equipo revisó 586 contribuciones científicas publicadas entre
2002 y 2024, incluyendo artículos científicos, tesis de posgrado y resúmenes presentados en
congresos en las que mujeres figuran como autoras o coautoras. El objetivo fue caracterizar
la participación de las paleontólogas chilenas, identificando sus áreas de investigación, los
períodos geológicos que estudian y los espacios profesionales en los que desarrollan su
trabajo.

Una disciplina mucho más diversa de lo que parece
Los resultados muestran que las mujeres representan cerca de un tercio de quienes
participan activamente en la paleontología chilena, quienes desarrollan su trabajo en una
amplia variedad de áreas, desde la paleontología de vertebrados, la paleobotánica, la
palinología y la paleoecología hasta la consultoría ambiental, la gestión del patrimonio
paleontológico y el trabajo en museos y colecciones científicas. Además, sus contribuciones
cubren una amplia diversidad de períodos geológicos, aunque casi la mitad se concentra en
el Cenozoico, la era geológica más reciente.
“Muchas veces las personas asocian a la paleontología sólo con el estudio de los dinosaurios,
pero la disciplina es mucho más amplia. Nuestro trabajo muestra que las mujeres están
participando y contribuyendo en distintas áreas de investigación pero también en otros
ámbitos más aplicados”, explica la Dra. Valenzuela-Toro.
Para las autoras, esta diversidad refleja el crecimiento de la paleontología chilena durante las
últimas décadas y las nuevas oportunidades profesionales que ofrece la disciplina.

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Del congreso a la publicación científica formal
El estudio identificó diferencias en los tipos de producción científica. Mientras que el 71% de
las contribuciones corresponde a resúmenes presentados en congresos, solo el 27% son
artículos científicos revisados por pares, los que son considerados uno de los principales
indicadores de productividad académica.
“Los congresos son esenciales para compartir resultados y generar redes de colaboración,
pero los artículos científicos revisados por pares siguen siendo el principal criterio con el que
se evalúa la productividad académica y se consolida el reconocimiento”, señala la
investigadora.
Si bien la alta proporción de resúmenes presentados en congresos refleja una comunidad
activa, por sí sola no asegura la consolidación profesional. En este sentido, el estudio plantea
la necesidad de evaluar en el futuro, la tasa de conversión de estos resúmenes en artículos
científicos revisados por pares, permitiendo comprender mejor la evolución de la producción
científica de las paleontólogas chilenas y su impacto en la generación de conocimiento.

Espacio alternativo
El estudio también reveló una importante participación de paleontólogas en la consultoría
ambiental, especialmente en estudios de impacto ambiental y gestión del patrimonio, un
sector fundamental pero aún poco visibilizado dentro de la paleontología.
“Encontramos que casi el 20% de las contribuciones analizadas fueron generadas por
paleontólogas que se desempeñan en el ámbito de la consultoría ambiental, una realidad que
no había sido cuantificada”, explica la investigadora del CIAHN. “Sin embargo, pensamos que
esta cifra probablemente subestima su aporte real ya que nuestro análisis se basó en la
producción académica como artículos científicos y resúmenes de congresos, no en los
informes de línea base u otros reportes que son los productos principales de la consultoría,
por lo que es probable que su contribución en este ámbito sea aún mayor”, añade.
El estudio también plantea que, si bien la consultoría representa un camino de desarrollo
profesional alternativo o complementario a la academia, presenta desafíos propios. Gran
parte de los resultados derivados de la consultoría quedan en informes técnicos que se
almacenan en repositorios, usualmente poco accesibles para la mayoría de la comunidad.
Esto genera un cuerpo de literatura gris con alto potencial científico, pero con escasa
visibilidad, lo que podría afectar el reconocimiento del trabajo realizado por las paleontólogas
que desarrollan su carrera en este ámbito.

Visibilizando a las pioneras
El estudio también revisa el papel de científicas pioneras que abrieron camino en un campo
históricamente dominado por hombres. Entre ellas figuran Gloria Arratia, referente
internacional en la evolución de peces fósiles; Carolina Villagrán, reconocida por sus aportes

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a la paleobotánica y los estudios del Cuaternario; y Teresa Torres, pionera en el estudio de la
flora fósil de Chile y la Antártica.
Para las autoras, recuperar y visibilizar estas trayectorias permite comprender mejor la
historia de la paleontología chilena y reconocer el aporte que las mujeres han realizado al
desarrollo de la disciplina.
El estudio también muestra que una nueva generación de paleontólogas ha asumido roles de
liderazgo en la investigación, formación de estudiantes y gestión del patrimonio
paleontológico. Entre ellas destacan Karina Buldrini, curadora del Museo Nacional de Historia
Natural e integrante del directorio de la Asociación Chilena de Paleontología, y Karen
Moreno, investigadora especializada en icnología o el estudio de huellas fósiles, y coautora
del estudio, quien además participa en instancias de gobernanza del patrimonio
paleontológico.
“Tener referentes y mentoras hace una gran diferencia. Ayuda a que más mujeres se
interesen por la paleontología, desarrollen una carrera científica y contribuyan a seguir
diversificando la disciplina”, finaliza la Dra. Valenzuela-Toro.

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