Según el “Estudio hábitos financieros de los seniors en Chile”, la seguridad de una
institución financiera se posiciona como el atributo más valorado por el segmento
60+, con 20% de las preferencias, seguido por la posibilidad de atención en
sucursales, con 14%.
En un contexto donde Chile se posiciona entre los países con
mayor proporción de personas mayores en Latinoamérica y donde, según un estudio
reciente del Instituto Nacional de Estadísticas, se proyecta que al 2050 uno de cada tres
habitantes será adulto mayor, un nuevo estudio del banco Scotiabank sobre hábitos
financieros del segmento 60+ revela importantes desafíos y oportunidades para la industria
bancaria.
El estudio, que consideró encuestas a más de 300 personas mayores de 60 años, además
de entrevistas y un análisis comparativo de la oferta del mercado, muestra que este
segmento de la población busca una experiencia financiera que combine seguridad (19,6%),
presencialidad (14,2%) y facilidad (12%) en el uso de sitios web y aplicaciones.
Estos resultados dan cuenta de que los adultos mayores asocian el contacto presencial con
mayor seguridad y claridad. La atención en persona tiene un rol clave, ya que permite
resolver dudas en tiempo real, recibir orientación personalizada y fortalecer la relación con
la institución financiera y ejecutivos.
En cuanto a productos, privilegian instrumentos de bajo riesgo y alta liquidez, como
depósitos a plazo y cuentas vista, pero también existe alto interés por soluciones más
transaccionales: cerca de un 37% declara que le gustaría acceder a una tarjeta de crédito,
mientras que un 35% optaría por cuentas corrientes o vistas.
Respecto a los beneficios, prefieren aquellos que están directamente ligados a su vida
cotidiana, como los descuentos en farmacias, clínicas y supermercados, seguidos por
combustible y viajes.
Otro aspecto que revela este estudio son las brechas en la experiencia digital y el uso de
aplicaciones. Si bien algunos usuarios valoran la posibilidad de operar de manera remota,
una parte importante considera que las plataformas actuales son complejas o poco
amigables, lo que puede llevar a depender de terceros para realizar gestiones. Esto
contrasta con la intención de este segmento de mantenerse autónomos en la administración
de sus finanzas.
Cómo se ajusta la banca al segmento senior
La industria financiera ha comenzado a adaptar su propuesta de valor para responder a las
particularidades del segmento senior, poniendo el foco en mejorar la experiencia,
personalizar la atención y ofrecer beneficios más relevantes.
En esta línea, Scotiabank, donde más de de 210 mil clientes tiene más de 60 años, ha
impulsado una estrategia orientada a fortalecer su relación con clientes senior, ajustando su
oferta a las necesidades detectadas.
“El segmento senior no solo representa una proporción creciente de la población, sino
también un grupo con alto potencial de valor, caracterizado por relaciones financieras más
estables y una fuerte preferencia por instituciones que entreguen confianza y buen servicio”,
señala Mauricio Pelta, Head de Banca Retail de Scotiabank Chile y Uruguay. “Por eso,
hemos puesto el foco en elevar la calidad de la atención presencial en sucursales,
asegurando un acompañamiento más humano”.
El banco canadiense también ha puesto énfasis en la mejora de la experiencia presencial,
con la adopción de la figura de un “embajador 60+” en sucursales, que son personas
capacitadas para entregar una atención más cercana y adaptada a este segmento. Su rol
considera acompañar a los clientes durante sus gestiones, facilitar la comprensión de
productos y procesos, y apoyar en el uso de canales digitales cuando sea necesario,
contribuyendo así a una experiencia más clara, accesible y personalizada.
Además, Scotiabank ha reforzado beneficios en categorías relevantes, como
supermercados, farmacias, combustible, viajes y experiencias. También ha adoptado
alianzas estratégicas a través de convenios como el desarrollado con Círculo Senior, a
través del cual clientes pueden acceder a membresías que incluyen, por ejemplo,
herramientas digitales de apoyo, contenidos y espacios de conexión y acompañamiento.
Con ello, la industria avanza hacia un modelo más inclusivo, donde la edad deja de ser una
barrera y se convierte en un eje clave para diseñar experiencias financieras.