La creación del Doctorado en Biotecnología y Bioproducción Sustentable representa una apuesta
por fortalecer la ciencia desde las regiones y responder, desde el territorio, a desafíos como la
escasez hídrica, el cambio climático y la producción sustentable. En esta columna, el Dr. Rómulo
Oses reflexiona sobre la importancia de formar capital humano avanzado en la macrozona norte y
sobre el rol que pueden desempeñar las universidades regionales en el desarrollo científico y tecnológico del país.
La creación del Doctorado en Biotecnología y Bioproducción Sustentable de la Universidad de
Atacama nace de una convicción que hoy resulta cada vez más necesaria para las regiones, porque
los desafíos del territorio requieren capacidades científicas desarrolladas en el propio territorio. En
el caso del norte de Chile, hablamos de problemáticas vinculadas a la escasez hídrica, ambientes
extremos, producción sustentable, minería, agricultura y salud, que demandan investigación
avanzada y formación de capital humano especializado.
Durante mucho tiempo, gran parte de la formación doctoral y de las capacidades científicas del
país se ha concentrado en la zona central. Eso ha generado brechas importantes para las regiones,
no solo en términos de acceso a programas de especialización, sino también en la posibilidad de
desarrollar investigación vinculada a las necesidades locales. Por eso, uno de los objetivos de este
doctorado es precisamente contribuir a fortalecer capacidades desde la macrozona norte,
formando investigadores e investigadoras capaces de abordar problemáticas propias de este
entorno.
El desierto de Atacama constituye un escenario particularmente interesante para la biotecnología.
Las condiciones extremas permiten estudiar mecanismos de adaptación biológica y desarrollar
soluciones aplicables a distintos ámbitos productivos y ambientales. Existen oportunidades
relevantes en áreas como la agricultura en zonas áridas, la valorización de recursos biológicos, la
biotecnología aplicada a procesos mineros y el desarrollo de estrategias sustentables de
producción.
En ese contexto, creemos que las universidades regionales desempeñan un rol fundamental. No
sólo como espacios de formación académica, sino también como instituciones capaces de generar
investigación pertinente y conectada con las necesidades de sus territorios. Muchas veces, las
problemáticas que enfrentan las regiones requieren soluciones específicas, y para ello es necesario
contar con equipos de investigación que conozcan las particularidades ambientales, sociales y
productivas de cada zona.
Otro aspecto importante de este programa es su carácter colaborativo. El trabajo conjunto entre
la Universidad de Atacama y la Universidad Arturo Prat busca precisamente articular capacidades
complementarias y fortalecer una red científica interregional. Creemos que hoy los desafíos
complejos requieren colaboración entre instituciones, disciplinas y territorios. Ninguna
universidad puede abordar por sí sola problemas de alta complejidad asociados al cambio
climático, sustentabilidad o innovación productiva.
Además, este doctorado busca generar un espacio interdisciplinario en el que converjan distintas
áreas del conocimiento vinculadas a la biotecnología y la bioproducción sustentable. La idea es
que los y las estudiantes puedan desarrollar investigación aplicada, pero también comprender
cómo ese conocimiento puede transferirse y transformarse en soluciones concretas para distintos
sectores productivos y sociales.
La sustentabilidad también desempeña un rol central en esta propuesta. No se trata únicamente
de desarrollar conocimiento científico, sino de generar investigación que aporte a soluciones
concretas ante los desafíos ambientales y productivos que enfrenta el país. En ese contexto, la
biotecnología tiene un enorme potencial para contribuir al desarrollo de procesos más eficientes,
resilientes y compatibles con las condiciones ambientales de zonas extremas.
Hoy, además, enfrentamos un escenario global en el que el cambio climático y la presión sobre los
recursos naturales obligan a repensar la manera en que producimos alimentos, utilizamos el agua
y desarrollamos procesos industriales. Frente a ello, la formación de capital humano avanzado
resulta clave para desarrollar nuevas estrategias y tecnologías que permitan avanzar hacia
modelos más sustentables y adaptados a las condiciones futuras.
Esperamos que este doctorado no sólo permita formar especialistas de alto nivel, sino también
fortalecer el ecosistema científico regional y abrir nuevas oportunidades para estudiantes,
investigadores e investigadoras interesados en desarrollar ciencia desde el norte de Chile.
Creemos que es importante avanzar hacia una descentralización efectiva de la investigación y la
formación avanzada, en la que las regiones puedan transformarse en polos activos de generación
de conocimiento e innovación.
Dr. Rómulo Oses Pedraza
Universidad de Atacama
Consorcio Ciencia e Innovación para el Futuro