La región destaca a nivel nacional al contar con planes de acción vigentes
en sus nueve comunas, una herramienta clave para proteger los frágiles
ecosistemas altoandinos frente al cambio climático.
En el marco del reciente Serminario sobre “Turismo de Naturaleza y Aventura:
Diálogos para un Destino Sostenible” enfocado en las proyecciones y desafíos del
turismo de montaña, autoridades, especialistas y académicos relevaron el
extraordinario patrimonio natural de la Región de Atacama.
Sin embargo, el encuentro también sirvió para encender las alertas sobre la alta
vulnerabilidad de los territorios cordilleranos ante los impactos del
cambio climático, tales como la alteración de la disponibilidad hídrica y
los eventos meteorológicos extremos.
La geografía de alta montaña en la región abarca desde imponentes
macizos hasta ecosistemas sumamente frágiles como humedales, vegas
y salares de un altísimo valor ambiental y cultural. El aumento de
temperaturas y las precipitaciones intensas en cortos periodos de
tiempo imponen amenazas físicas latentes, como remociones en masa,
crecidas de quebradas e interrupciones en la conectividad vial, lo que
obliga a diseñar soluciones locales adaptadas a la realidad de cada
microclima, diferenciando las necesidades de zonas como Alto del
Carmen de las provincias de Copiapó o Chañaral.
La región fue una de las pioneras en implementar y aprobar su Plan de
Acción Regional de Cambio Climático (PARCC). El gran hito actual radica
en que las nueve comunas de Atacama ya cuentan con sus respectivos
Planes de Acción Comunal de Cambio Climático aprobados, logrando una
cobertura territorial total para abordar los riesgos desde la identidad de
cada municipio.
Al respecto, el SEREMI del Medio Ambiente de Atacama, David Olivares,
enfatizó la importancia de este robusto marco regulatorio y la visión
estratégica del ministerio en la zona:
“El verdadero desafío actual no es elegir entre el desarrollo económico y
la conservación, sino articular acciones que protejan los ecosistemas
altoandinos y garanticen la seguridad de las comunidades y visitantes
frente a los impactos climáticos. Debemos lograr que las distintas
herramientas de planificación dialoguen fluidamente para que el turismo
sea un motor de desarrollo verde.”
La actividad, enmarcada en el Día Internacional contra el cambio
climático, tuvo como objetivo generar un espacio de diálogo y análisis
sobre los desafíos que el cambio climático plantea para el turismo de
naturaleza y aventura en la cordillera de Atacama, articulando las
miradas de la ciencia, el territorio, la industria y la comunidad para un
destino sostenible.