La evidencia internacional reciente muestra que, aunque aún no existe un tratamiento curativo capaz de detener por completo la progresión del Parkinson, sí hay avances relevantes en su manejo. La OMS señala que los medicamentos, la cirugía y la rehabilitación pueden reducir los síntomas y mejorar el funcionamiento. A esto se suma la literatura reciente, que reafirma el valor del ejercicio terapéutico y de la rehabilitación física como parte central del abordaje, con beneficios en los síntomas motores, el equilibrio, la marcha y la calidad de vida.
En Chile, el panorama muestra avances importantes. La enfermedad de Parkinson forma parte del sistema GES, que contempla diagnóstico, tratamiento y rehabilitación en la red de atención. Además, las guías clínicas del Ministerio de Salud ya reconocen que la rehabilitación no farmacológica debe asociarse al tratamiento farmacológico, promoviendo la terapia física, la terapia ocupacional, la fonoaudiología, la prevención de caídas, el trabajo con cuidadores y un enfoque centrado en la persona y su familia.
También existen señales concretas de desarrollo en el país. En el ámbito científico, estudios publicados en Chile han mostrado beneficios del entrenamiento multicomponente sobre la marcha funcional en personas con Parkinson. En el ámbito asistencial, el MINSAL informó en 2024 sobre el desarrollo de un programa de cirugía de Parkinson en el Instituto de Neurocirugía, retomando una línea de tratamiento avanzado para personas con indicación específica. Estos hitos muestran que Chile sí avanza, aunque todavía de manera desigual entre los territorios y los niveles de atención.
Sin embargo, la principal brecha sigue siendo la de oportunidad y de continuidad del cuidado. En una enfermedad sin cura, mejorar no depende sólo de disponer de más fármacos o de cirugía avanzada, sino de garantizar un acceso temprano y sostenido a rehabilitación interdisciplinaria, seguimiento funcional, educación para la familia y apoyo al cuidador. La propia guía chilena enfatiza la intervención temprana, el trabajo multidisciplinario y la estrategia comunitaria, elementos que hoy deberían fortalecerse aún más a la luz de la evidencia reciente.
Hablar de Parkinson hoy no es sólo hablar de enfermedad, sino también de dignidad, participación y del derecho a una rehabilitación oportuna. Chile ha dado pasos relevantes, pero aún puede avanzar más si logra actualizar sus guías, ampliar la cobertura real de rehabilitación, fortalecer la atención primaria y acercar las terapias especializadas a más personas, en especial fuera de los grandes centros urbanos. Mientras no exista una cura, la mejor respuesta sigue siendo una atención integral, humana y basada en evidencia.
Lidia Castillo
Directora Escuela de Kinesiología
Universidad Andrés Bello