El obispo de Copiapó animó a los presentes a no dejar de buscar al Señor y a comunicar
la fe con obras sencillas que reflejen la presencia de Cristo vivo.
Somos hombres y mujeres del Resucitado. Esto es parte de lo que dijo el obispo de
Copiapó, Mons. Ricardo Morales, en la vigilia pascual celebrada la noche de este Sábado
Santo, 4 de abril, en la Catedral, ante cientos de personas reunidas en el templo.
La celebración comenzó con la bendición del fuego en el atrio de la Catedral. Luego el
cirio pascual encendido se ubicó delante del altar, mientras las personas encendían sus
velas. El templo permaneció a oscuras durante las lecturas del Antiguo Testamento, y se
encendió cuando se dio paso al nuevo Testamento.
En su homilía, el obispo dijo que “el Señor siempre sale al encuentro de quien lo busca”,
enfatizando que “se deja encontrar por quienes lo buscan, aun en medio de la pena, el
cansancio, las heridas”, por eso invitó a no dejas nunca de buscarlo.
También invitó a no tener miedo. “No podemos ser hombres y mujeres que temen, porque
el mal fue vencido, esa es nuestra certeza”, añadiendo que la pascua no es para
guardarla en silencio. “Tenemos que comunicar esperanza, decir que Dios está vivo, con
nuestra palabra y nuestro ejemplo”.
Llevar alegría fue una de las tareas encomendadas por el obispo. “No es una alegría
ingenua, sino profunda, porque sabemos que la muerte no ha vencido”. Gestos como
visitar a un enfermo, llamar a un familiar, acompañar a una persona mayor a hacer un
trámite, son signos de bondad que don Ricardo invitó a hacer en la cotidianidad, porque
son muestra de que “verdaderamente Cristo está vivo en medio nuestro”.
Como indica la liturgia, después de la homilía los presentes renovaron sus promesas
bautismales, y don Ricardo asperjó agua bendita sobre la comunidad reunida.
Al final de la misa, los niños presentes en la celebración recibieron huevitos de pascua,
como signo de alegría y festejo.