REVISANDO LA HISTORIA DE ATACAMA : HOY el“Gigante de Pinte”nació  probablemente el 15 de abril de 1875

REVISANDO LA HISTORIA DE ATACAMA : HOY el“Gigante de Pinte”nació probablemente el 15 de abril de 1875

abril 15, 2020 0 Por admin

POR SERGIO ZARRICUETA ASTORGA Y VIDAL NAVEAS DROGUETT

En una fecha como hoy, hace 145 años, habría nacido el llamado comúnmente “Gigante de Pinte”. Sobre sus orígenes se tejen muchas versiones. Algunos dicen que es originario de El Tránsito, otros aseguran que es de Pinte y también están quienes sostienen que llegó al mundo en el poblado de Chigüinto, aunque en el fondo esto daría lo mismo porque se trata de la misma comuna y el mismo valle. Algo similar ocurre con su fecha de nacimiento, “porque nunca fue inscrito en el Registro Civil”, asegura nuestro amigo historiador Mario Rojas Madrid. Unos dicen tener certeza que nació el 15 de abril de 1875 y otros le asignan el día 16, pero de comienzos del siglo XX. Y qué decir de su nombre. Por mucho tiempo, en los escritos históricos de la provincia aparecía como “Epifanio”. Así lo llamó la desaparecida revista “Tercera Región” que circuló en los años noventa, hasta que alguien mostró documentos, como la fotografía de una encomienda postal (adjunta), en la que aparece su verdadero nombre: Benjamín Herrera Campillay.

Fueron sus padres, Eleodoro Herrera y Delfia Campillay, humildes aldeanos por cuyas venas corría sangre diaguita. Sobrino de Emeterio y Epifanio Herrera. A los 24 años medía dos metros y treinta y cinco centímetros. Sobre la razón de su “gigantismo”, cuentan que a la edad de diez años se le declaró una enfermedad llamada acromegalia, consistente en la excesiva producción de hormonas del crecimiento en la hipófisis.

Dicen que la mayor parte de su corta vida transcurrió en Alto del Carmen, en La Jarilla y Pinte. Ocasionalmente, bajaba a Vallenar y cuando lo hacía se alojaba en la casa de los hermanos Juan y Hugo Gribell, ubicada en la calle 14 de Julio. En lo que no existe duda es en imaginar que su presencia en las calles de Vallenar causaba gran expectación, y no eran pocos los muchachos traviesos que le acompañaban, algunos solo para molestarlo por su torpe caminar.

Dadas sus dimensiones corporales, no había calzado que cubriera sus pies, por lo que le fabricaban artesanalmente unas especies de ojotas de cuero. Sus vestimentas eran confeccionadas exclusivamente por su madre y hermanas. Cubría su cabeza con un sombreo de paja y llevaba siempre colgado al cuello un gastado pañuelo de seda.

El mismo ya señalado historiador local Mario Rojas dice en su libro “Misceláneas Históricas del Huasco” que Benjamín falleció en Vallenar el año 1920, cuando recién tenía 25 años, lo que no concordaría en la suma con su fecha de nacimiento. Por eso decía al comienzo que existe una nebulosa sobre las fechas precisas que marcan la vida de este personaje popular del Huasco.

Sus restos descansan en el Patio 1, pasillo 2 del Cementerio Municipal de Vallenar.